Futuro de la abogacía y la IA
Recientemente, Sara Velasco ha escrito un artículo para Capital Humano (La Ley) donde se examina cómo la inteligencia artificial está redefiniendo el papel del abogado y las competencias necesarias para el futuro inmediato de la profesión.
La automatización de tareas jurídicas
La llegada de la IA está desplazando muchas tareas tradicionalmente manuales: revisión documental, redacción estándar, clasificación de información o búsquedas jurídicas. Esto provoca que el valor del profesional no resida ya en ejecutar procesos repetitivos, sino en aportar criterio y toma de decisiones complejas.
Nuevas competencias para los abogados
En este nuevo escenario, la fortaleza del abogado se centra en el juicio jurídico, la capacidad de interpretar datos y la supervisión humana de los sistemas de IA. Se requieren perfiles capaces de identificar errores, sesgos o usos indebidos, y de garantizar que la tecnología respeta principios legales y derechos fundamentales.
El surgimiento del “curador de la inteligencia”
Gana protagonismo una figura emergente: el curador de la inteligencia, un profesional capaz de conectar Derecho y tecnología. Su función consiste en comprender cómo operan los sistemas inteligentes, exigir transparencia, evaluar riesgos y actuar como mediador entre algoritmos, organizaciones y personas.
Una profesión en evolución constante
La evolución tecnológica no elimina la necesidad de abogados, pero sí transforma radicalmente su labor. El futuro pasa por profesionales capaces de trabajar con IA, no contra ella, y por despachos que incorporen competencias técnicas, éticas y de gobernanza como parte esencial de su propuesta de valor.


